SECRETOS PARA PRESERVAR LA RIQUEZA EN EL TIEMPO

“Si generar riqueza y aumentarla es el objetivo de la mayoría de nosotros, plantear su trascendencia a través de las generaciones se convierte, con el correr del tiempo, en el gran desafío. Vale recordar, como reza el adagio popular, que la primera generación hace el dinero, la segunda lo administra y la tercera lo gasta. Esta afirmación, que puede parecer una humorada, es más cierta de lo que imaginamos. Alrededor del 80% de las fortunas importantes del mundo no logra mantenerse durante más de 20 años y esto no se debe al mero transcurso del tiempo, sino a la confluencia de múltiples factores, la mayoría de los cuales se puede prever. En el contexto de la preservación de la riqueza, básicamente existen dos tipos de riesgos: los riesgos oportunistas, que son los que se aceptan en la búsqueda de determinada ganancia y los riesgos ambientales que se relacionan fundamentalmente con las características personales y con la actividad y el lugar donde ésta se desarrolla. Ahora bien, independientemente de la categoría, todo riesgo tiene un aspecto emocional y uno estadístico, por lo que es importante ponderar qué es y qué no es cuantificable. “… Enemigos de la riqueza: 1) Concentración: La mayoría de las familias que han ganado dinero a través de los años, lo han hecho concentrando sus recursos en una sola área o empresa. 2) Gastos: Tienen un impacto muy importante sobre la riqueza, porque es muy difícil reducirlos en términos absolutos…”. 3) Impuestos: Los impuestos implican riesgos significativos para quienes no implementan estrategias efectivas en el tiempo adecuado. 4) Dinámica familiar: Muchas fortunas no sobreviven a la tercera generación, porque habitualmente a los parientes se les hace muy difícil manejar los distintos activos juntos y en armonía. 5) Obligaciones o pasivos: En este mundo acostumbrado a los juicios, quien posee cierta riqueza está expuesto a juicios (…) mala praxis, negligencias, indemnizaciones, etcétera…”. “…Es importante conocer los riesgos, mensurarlos con inteligencia y actuar metódicamente para anular o, al menos, morigerar sus posibles efectos…”. Tomado del Diario EL CRONISTA.